viernes, 22 de octubre de 2010

Gaspar Sangurima

GASPAR SANGURIMA


Reconocido escultor cuencano que contribuyó con un gran aporte al arte cuencano, conocido también como el “Lluqui” (Zurdo) Sangurima.  Hijo de Gregorio Sangurima y Francisca López, su fecha de nacimiento no se la conoce con exactitud pero se estima que fue en la penúltima década del siglo XVIII.

El Lluqui es un icono del arte colonial cuencano, destacado por su impresionante habilidad para esculpir, por ello sus Cristos, caracterizados por su encarnación brillante, con llagas de sangre fresca, en actitud de muerte serena y resignada, de cuyo costado abierto brotaba sangre que chorreaba hasta el paño de pudor.

Cuando el Libertador Simón Bolívar llego a Cuenca, Gaspar Sangurima ya era un pintor famoso. Le hizo un retrato y Bolívar quedo admirado por su gran habilidad, concediéndole así una pensión vitalicia de treinta pesos mensuales, y para aprovechar el oficio del maestro, dispuso la creación de una Escuela de Artes y Oficios, encomendándole su dirección.

Sangurima vivió muchos años desarrollando su arte y transmitiéndolo a sus alumnos, marcando con su insuperable talento una época dentro del arte colonial ecuatoriano y especialmente cuencano. Creó una escuela que fue continuada por sus hijos Cayetano y José María, y posteriormente por artistas de la talla de Miguel Vélez y Alvarado.
Gaspar Sangurima falleció el 5 de Noviembre de 1835 y fue enterrado en la Iglesia de Santo Domingo, pero sin embargo aun podemos admirar sus obras en la Sala Capitular del Carmen de la Asunción, Museo de la Concepción, Museo Crespo Toral de la Municipalidad de Cuenca, el Sagrario de Quito. Así como, una placa en su honor que está ubicada en las calles Gaspar Sangurima y General Torres, lugar donde residió y montó su taller artesanal.






 


    "Piedad" de Sangurima

No hay comentarios:

Publicar un comentario